Desafíos en casa

Columna de la editora María Pastora Sandoval.

En mi recuperación en mi casa he tenido que caminar por la casa, según las instrucciones de los kinesiólogos y del famoso papel de indicaciones que me dio el doc antes del alta.

Ese famoso papel decía que tenía que comprar unas inyecciones anti trombosis y que tenía que ponérmelas por siete días… ¿¡¿¡Quéeeeeeeeeee!?!? Yo nunca me había puesto una vacuna o una inyección sola, pero ahora tenía que “aperrar” no más…
Tuve tiempo para preguntarle a dos enfermeras cómo aplicarlas y cada una me dio una versión distinta jaja, eso sí una me enseñó en el brazo y otra en la guata. El doctor me dijo que era fácil, que era como las inyecciones de insulina. Claro, para él será fácil, a mí me daba susto jeje.
Y bueno, el saldo de mis inyecciones hasta este momento es sólo un moretón jeje. Cada día me costó menos aplicarlas, eso sí me atrevo sólo en el brazo y como soy derecha, las aplico en el izquierdo y ya parezco colador jajaja.
Otro desafío fue preparar el almuerzo y la cena para mi marido y la once para un amigo que me vino a ver. No he sufrido nada, no he tenido hambre y la verdad es que disfruto tanto del aroma de los alimentos que olerlos me encanta, me deja como satisfecha.

Y también… ¡bañarme! El primer día me ayudó mi mamá, porque no puedo mojarme los parches con las heridas de la operación (que, evidentemente, están en mi estómago). Los días siguientes lo he hecho sola, pero es toda una ceremonia.

Hasta el momento, mi recuperación ha sido rápida y sin contratiempos. Hacer todo lo que a uno le indican, al parecer, es la clave.

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