El alta médica que no fue

Columna de la editora María Pastora Sandoval.

A tres días de operada (7 de noviembre de 2010), y según me había anunciado el doc, lo más probable era que me dieran el alta… peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeero ¡nooooooo! Buaaaaaaaaaaa.

Fue así: el doctor me dijo que me tomara, en sorbitos durante todo el día, el litro de agua completo que me habían traído el día anterior y, como ya les conté anteriormente, me demoraba tanto en comer que finalmente con toda el agua durante el día no fui capaz.

«Si no eres capaz de hidratarte, entonces no te puedo dar de alta hoy» me dijo el doc y ahí quedé… nunca me imaginé que ese litro de agua era tan decisivo para mi alta. En fin, un día más, qué le vamos a hacer.

El lado positivo de todo esto es que estaría al cuidado de las enfermeras y que cualquier cosa que pasara podría recurrir a ellas. Además, afuera llovía copiosamente (¡sí, en noviembre!) y en la clínica estaba cómoda jeje.

En fin, comencé mi campaña por tomarme todo el litro de agua durante el día y seguía con mis súper porciones de comida. En la foto, la cantidad de sopa que podía tomar (60 cc).

Ya tenía un poco más de energía para twittear, así es que de apoco comencé a conectarme con el mundo. «Enfermo que twittea no muere» me dijo @raul_montt y lo encontré genial. Favoriteado.

No fue un día con tantas visitas como el día anterior, pero como me sentía cada vez mejor se me pasó volando.

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