Y ahora sí: el alta médica

Columna de la editora María Pastora Sandoval.

¡¡¡Al fin llegó el día del alta!!! El 8 de noviembre de 2010 tempranito me visitó el doc y me dijo que me daba el alta (por supuesto que después de revisarme y de verificar que, efectivamente, me había tomado un litro de agua entero el día anterior).

Así es que ese día lunes me despedí de la clínica con un papel de indicaciones que tenía seguir en mi mano. Estaba lloviendo y mi papá fue el encargado de traerme a mi casa.
Acá me esperaba mi suegra, quien muy amorosa accedió a cuidarme ese primer día. Me preguntó sobre las comidas que tenía te prepararme.

Mi marido el día sábado había ido al supermercado, le preguntó al doctor qué debía comprar y le dijo que si no quería cocinar debía comprar colados de guagua, jalea, leche descremada y jugo light en polvo.

Los primeros 10 días sólo se puede tomar líquido, por lo tanto, los colados de guagua hay que aguarlos (convertirlos en sopa) y colarlos nuevamente para que queden como una sopa. Aparte de eso, mi suegra hizo una jalea que me ha durado varios días jeje.
Cada porción es de 60 cc, en mi casa lo medí y eso es la mitad de una tacita de café chica. Y la verdad es que, hasta el momento, he sido feliz tomando sólo eso. Por supuesto, el litro de agua, jugo o té diario es irrenunciable.
La foto es del día en que me fui de la clínica. Muy raro ver llover en noviembre…

Agregar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *