El cisne negro y el patito feo

Columna semanal de la editora María Pastora Sandoval.

Fui con mi marido a ver El Cisne Negro, la película protagonizada por Nataly Portman en la que ella interpreta a una bailarina de ballet que quiere ser elegida para ser personaje principal en la coreografía de El Lago de Los Cisnes.

El filme realmente me gustó mucho y me dejó pensando sobre algunas situaciones que también nos pasan a los bariatrizados.

La historia de la cinta, Nina (Portman) se enfrenta con sus temores y con su mundo interno que es muy intenso. Yo creo que una operación para combatir nuestra obesidad puede compararse un poco con el tema de la película.

El Cisne NegroLos que hemos sido gordos, al menos creería que muchos de los que los somos o fuimos, queremos siempre ser el cisne protagonista de la historia porque nos “pena” la grasa demás y ya no queremos ser más los despreciados. El tema es que en la película la bailarina que debía interpretar al cisne “bueno” también tenía que interpretar al cisne “malo”.

Al decidir que nos operaremos comienza un proceso que muchas veces pensamos que termina en el quirófano, pero ahí recién comienza. Y no sólo se trata de bajar kilos, pues bien sabemos que el sobrepeso la mayoría los ganamos con algún trasfondo psicológico que debimos (o debemos) vencer.

Y tenemos que luchar con lo bueno y lo malo, y tenemos que despojarnos de las creencias y costumbres de “guatón” y enfrentarnos a la última oportunidad que tenemos de hacer una vida sana (porque no hay chance de hacer una segunda operación), de acostumbrarnos que nos miren con otros ojos, porque muchas veces es cómodo que a uno lo encuentren feo. Ahora uno se nota ¡y cuesta acostumbrarse!

Ser el patito feo también nos victimiza, y llegar a ser cisne es un milagro del que estamos agradecidos, pero que muchas veces sentimos que nos queda grande y para eso necesitamos ayuda psicológica, la que no debe avergonzarnos en absoluto.

Y quienes no vencen al cisne negro vuelven a engordar o al ser flacos “cambian de genio”, ya no los reconocen por simpáticos, sino por todo lo contrario.

Pero para ser el cisne blanco y matar al patito feo hay que pasar por el proceso, que con todo lo malo genera lo bueno y descubrimos que, aunque no lo creamos, pudimos vencernos a nosotros mismos.

One Comment

Agregar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *