Tras siete operaciones por cirugía bariátrica mal realizada, paciente logra recuperarse

En enero de 2011, Marcos Kreisberg de 40 años, comenzó un largo y difícil proceso de recuperación luego de sufrir varias situaciones de mal manejo médico tras realizarse una manga gástrica. Tomó la decisión de intervenirse quirúrgicamente, porque pesaba 118 kilos y llevaba muchos años intentando bajar de peso, siempre con el objetivo de volver a un peso más equilibrado que le permitiera mejorar su salud y hacer su vida normal. Con mucho temor se realizó una cirugía bariátrica. Los especialistas del centro hospitalario le explicaron algunas de las posibles complicaciones que podría sufrir luego de la operación, como tener una hemorragia, pero no le informaron que podría tener una situación de mayor gravedad, como que se desprendiera parte del corchete y se generara una filtración.

Imagen: David Castillo Dominici / FreeDigitalPhotos.net

Al cabo de 15 días de la intervención, Marcos comenzó a sentirse mal y se realizó varios exámenes para ver su condición. Sin saber la razón, se le produjo una perforación en uno de los corchetes en la zona de la cirugía, lo que le provocó una filtración en el estómago hacia el resto del cuerpo. Esto le generó una septicemia por lo que nuevamente tuvo que operarse de inmediato, estaba con riesgo vital. “El médico que me ofreció la operación me dijo que el riesgo era muy bajo, que las complicaciones que él había tenido eran muy pocas.

“Jamás me imaginé la magnitud de la complicación que tuve”, comenta Marcos. Posteriormente comenzó un tratamiento intenso durante 20 días. En ese momento le dieron dos opciones; esperar que evolucionara su enfermedad y se curara sola, o ponerle una prótesis. Accedió a la menos invasiva y para ello estuvo un mes y medio, con sondas que lo alimentaban directamente para evitar que el estómago tuviese cualquier complicación. La evolución no era satisfactoria y el estómago no se cerraba, por lo que consultó con especialistas de otra clínica que le recomendaron introducirle una especie de “tapón” en el orificio. Lo operaron dos veces y ninguna de éstas dio resultado.

Tras los fracasos, los especialistas de ese lugar llegaron a la conclusión de que la opción era introducirle una prótesis. Estuvo una semana hospitalizado, alimentándose por vía intravenosa y cuando lo dieron de alta, Marcos tuvo que ser nuevamente intervenido quirúrgicamente en urgencia, la prótesis había quedado mal puesta. Luego decidió volver al primer centro asistencial en el que se había atendido, donde le introdujeron una segunda prótesis, la que se sostenía mediante un filamento situado vía nasal. Durante su recuperación en la misma clínica, estuvo con una gran cantidad de vómitos, situación que provocó que la fibra se rompiera. El especialista que lo atendía lo examinó y le dio el alta, sin embargo, a los cinco días volvió a urgencias debido a que la prótesis se había desplazado, por lo que tuvieron que operarlo nuevamente sin obtener éxito.

A la semana siguiente de haber estado en su casa, comenzó a sentirse mal por lo que tuvo que volver a la clínica. Los exámenes mencionaban que la prótesis estaba doblada por lo que su situación se agravó y tuvo que alimentarse vía intravenosa durante dos meses más. “Todos los días en la noche me conectaba a una máquina para poder alimentarme. Fue un periodo duro de mi vida. Mi situación era terrible, no podía hacer nada, todo era una complicación”, recuerda.

Luego de casi cinco meses su situación cada vez se volvía más complicada y tras haber pasado por varias intervenciones, decidió consultar en el Centro de Tratamiento de la Obesidad UC, con el equipo de cirujanos liderados por los doctores Camilo Boza y Allan Sharp. “Cuando llegué, sentí una preocupación humana y real de los médicos que no había visto antes en ningún otro lugar”, señala. Y continúa: “El Dr. Sharp me retiró la prótesis y utilizó una técnica nueva que no existía en Chile, vía endoscópica, que consistía en introducir en vez de un corchete, una especie de pinza que se abre como araña, que cerró toda la perforación en mi estómago”.

Una semana después, este Ingeniero Civil, gerente de post venta de una empresa de automóviles, pudo volver a realizar su vida como antes y todo el sufrimiento se acabó. “Hoy, después de haber vivido toda esta situación, físicamente me siento mejor, no dependo de remedios ni tengo riesgos de contraer alguna enfermedad relacionada con la operación. Todas las complicaciones que tenía anteriormente, desaparecieron. Logré mi objetivo de bajar de peso –casi 40 kilos- y pretendo mantenerlo en el tiempo”, finalizó.

Marcos tuvo la posibilidad de recurrir a un centro especializado, Claudia Alarcón en San Antonio no corrió la misma suerte. Hay muchas personas que fallecen por realizarse este tipo de procedimientos quirúrgicos en centros no especializados ni equipos médicos preparados para realizar este tipo de intervenciones. El equipo del Centro de Tratamiento de la Obesidad UC advierte los peligros de una cirugía mal realizada y la necesaria certificación que se requiere para operar a un paciente obeso que por lo general cuenta con varios factores de riesgo asociados y que debe ser analizado prolijamente para ver si es apto para cirugía. Este centro de Red Salud UC se transformó en el primero del país, el segundo en Latinoamérica y cuarto del mundo en recibir la acreditación internacional de la Sociedad Americana de Cirugía para realizar cirugía bariátrica para manejo de obesidad.

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