Segundo Reporte Índice Aliméntate Sano: Chilenos no mejoran su alimentación

1 de cada 6 adultos – jóvenes presenta riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y obesidad.

Imagen: Suat Eman / FreeDigitalPhotos.netA un año de la entrega del primer resultado del Índice Aliméntate Sano -desarrollado por el Centro de Nutrición Molecular y Enfermedades Crónicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (CNMEC) con el apoyo de la Fundación Banmédica-,  los resultados vuelven a ser alarmantes: sólo un 11% de los chilenos se alimenta de manera saludable y el consumo de los distintos alimentos recomendados por la Dieta Mediterránea tampoco mejora significativamente. Estos datos resultan del análisis de 30 mil usuarios chilenos registrados en Fitbook – herramienta gratuita de autoevaluación disponible en www.alimentatesano.cl , el doble de los registrados en 2010.  El año pasado, los resultados de esa primera evaluación de alimentación y estilo de vida mostraron que de los 15 mil usuarios registrados, sólo un 9% se alimentaba de manera saludable. Este año la cifra mejora sólo un 2% y el consumo por cada tipo de alimento sigue la misma tendencia: sólo un 5% consume la dosis recomendada de pescados y mariscos; un 9% consume 5 o más porciones de verduras y frutas todos los días y un 60% consume más azúcar que la recomendada.  La conclusión aparente es que los chilenos nos seguimos alimentando mal y no hay una mayor conciencia al respecto. ¿Qué consecuencias puede generar esto para nuestra salud? “El efecto más negativo de esta mala alimentación es la aparición y propagación del llamado Síndrome Metabólico, antesala de  enfermedades crónicas como las cardiovasculares, cáncer, diabetes y obesidad”, explica el doctor Federico Leighton, Director del Centro de Nutrición Molecular y Enfermedades Crónicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

El Síndrome Metabólico es un concepto que pocos conocen, pero que hoy, como señala el Dr. Leighton, se ha convertido en una especie de “revisión técnica” de la salud, ya que permite prevenir las enfermedades crónicas, primera causa de muerte en Chile. Médicamente hablando, es una condición de riesgo que se asocia a un aumento en 3 a 5 veces de la probabilidad de muerte cardiovascular, y 2 a 3 veces la probabilidad de muerte por cualquier causa. El Síndrome Metabólico se define por la existencia de al menos 3 de los siguientes componentes de riesgo:   presión arterial elevada, perímetro abdominal (circunferencia de cintura) aumentado, altos niveles de triglicéridos en sangre, glicemia en ayunas elevada y colesterol “bueno” (HDL) disminuido.

Según los datos recogidos por más de 2000 usuarios registrados en Fitbook, que han completado sus datos de síndrome metabólico, 25% de los chilenos presenta esta condición de riesgo. En el grupo en el rango etáreo entre 20 y 30 años, 1 de cada 6 reprueba la “revisión técnica”. “Que gente joven presente a esas alturas Síndrome Metabólico es preocupante. Debiera extrañarnos que mujeres u hombres de 25 años tengan la glicemia o la presión arterial elevadas. Más sorprendente aún es que sumen tres componentes de riesgo fuera de los valores normales. ¿Qué podemos esperar para la salud futura de estas personas?”, se pregunta el Dr. Leighton.  Al analizar en detalle cada uno de los componentes de riesgo del Síndrome Metabólico, los resultados tampoco son auspiciosos. Un 45% de los chilenos presenta presión arterial elevada, el 45% tiene un perímetro abdominal aumentado, un 40% presenta glicemia elevada, el 34% tiene triglicéridos elevados y un 29% tiene el colesterol HDL ó colesterol “bueno” disminuido. Entre los adultos jóvenes de 20 a 30 años, 1 de cada 3 tiene la presión arterial sobre los valores prudentes y 1 de cada 4 tiene la glicemia elevada. “Esto no es genético, es la consecuencia de los hábitos o estilo de vida actuales”, explica el Dr. Leighton.

El Síndrome Metabólico es una condición de riesgo que ha aumentado explosivamente en las dos últimas décadas, adquiriendo carácter epidémico. Es por ello que el control de esta condición se ha convertido en una de las prioridades para la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sabemos que una mala alimentación influye en la aparición del Síndrome Metabólico. De hecho, otras cifras del Informe corroboran esta aseveración:  Del grupo de personas que presentó esta condición de riesgo, un 44% se alimenta mal, mientras que el grupo de personas más sanas, que no presentan componentes de riesgo de síndrome metabólico, sólo un 10% se alimenta mal.   Pero no sólo la alimentación defectuosa es un factor común entre aquellos que presentan Síndrome Metabólico, sino también el sedentarismo y el tabaquismo. Entre las personas que tienen Síndrome Metabólico, un 44% no realiza actividad física y un 68% fuma.  Además, las personas con un estilo de vida “malo”, definido por una alimentación no saludable, actividad física baja y fumadores, presentan 4 veces más síndrome metabólico que las personas con un estilo de vida “excelente”.

Dieta Mediterránea: Todavía una tarea pendiente de los chilenos

Diversos estudios han demostrado que la Dieta Mediterránea protege de las enfermedades crónicas y permite a las personas vivir más y mejor. Por lo mismo fue declarada en 2010 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad durante la quinta reunión del Comité Intergubernamental de la Unesco que se celebró en Nairobi (Kenia) para la salvaguardia de esta herencia.  Recogiendo las recomendaciones de alimentación de esta dieta y la frecuencia de consumo de los productos que la caracterizan, nace el Índice Aliméntate Sano.   Los pescados y mariscos son uno de los ejemplos más alarmantes. Sólo un 5% consume más de dos veces a la semana –dosis recomendada- , mientras que un 51% menos de una vez por semana. Esto resulta aún más contraproducente si consideramos que Chile posee siete mil kilómetros de mar.  Las legumbres tampoco son motivo de orgullo para un país productor de este alimento. Si la dosis recomendada es más de dos veces a la semana, sólo un 10% cumple con ese valor.  En cuanto a las frutas y verduras sabemos, por iniciativas que se han impulsado a nivel nacional e internacional –como la campaña 5 al día-, que en Chile el consumo sigue siendo muy mediocre. El Índice Aliméntate Sano no hace más que reforzar esta falencia: un 27% no consume fruta todos los días  y un 83% consume verduras en porciones menores a lo que recomienda la Dieta Mediterránea (3 o más porciones al día).  Los cereales integrales también son parte de los productos recomendados por esta dieta. Un 76% de los usuarios de Fitbook asegura no consumirlos en la cantidad recomendada: 2 o más porciones al día.  Por último, cabe destacar la afición por lo dulce de los chilenos. Un 60% de los adultos que se autoevaluaron en Fitbook consume mucha azúcar o más alimentos azucarados que lo recomendado, mientras que un 40% los consume con moderación.

Agregar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *