¿Cuántas personas padecen de cáncer de mama por exceso de peso o por ser obesas?

Las mujeres obesas podrían reducir el riesgo de padecer Cáncer de mama después de la menopausia mediante la adopción de medidas durante la perimenopausia, tales como prevenir el aumento de peso y controlar terapéuticamente los efectos metabólicos de la obesidad, según los resultados de un estudio preclínico publicado en ‘Cancer Research’, una revista de la Asociación Americana para la Investigación del cáncer. El estudio se realizó en ratas, en la Universidad de Colorado en Aurora (Estados Unidos).

En 2002, se calculó que cerca de 41.000 nuevos casos de cáncer en los Estados Unidos se debieron a la obesidad. Esto quiere decir que cerca de 3,2 por ciento de todos los casos nuevos de cáncer estaban relacionados con la obesidad. Un informe reciente calculó que, en los Estados Unidos, 14 por ciento de las muertes por cáncer en hombres y 20 por ciento de las muertes en mujeres se debieron al exceso de peso y a la obesidad.

¿Aumenta la obesidad el riesgo de cáncer de seno?: El efecto de la obesidad sobre el riesgo de cáncer de seno depende del estado menopáusico de la mujer. Antes de la menopausia, las mujeres obesas tienen un riesgo menor de padecer cáncer de seno que las mujeres de peso saludable. Sin embargo, después de la menopausia, las mujeres obesas tienen 1,5 veces el riesgo de mujeres de peso saludable. Las mujeres obesas tienen también un riesgo mayor de morir por cáncer de seno después de la menopausia comparadas con mujeres delgadas. Los científicos calculan que cerca de 11.000 a 18.000 muertes por año por cáncer de seno en mujeres estadounidenses mayores de 50 años podrían evitarse si las mujeres pudieran mantener un IMC abajo de 25 durante toda su vida adulta.

La obesidad parece aumentar el riesgo de cáncer de seno sólo entre mujeres posmenopáusicas que no usan hormonas para la menopausia. De las mujeres que usan hormonas para la menopausia, no existe una diferencia importante en el riesgo de cáncer de seno entre las mujeres obesas y las de peso saludable. Tanto el riesgo mayor de padecer cáncer de seno como morir por él después de la menopausia se cree que se deben a los niveles más altos de estrógeno en las mujeres obesas. Antes de la menopausia, los ovarios son la fuente principal de estrógeno. Sin embargo, el estrógeno se produce también en tejido graso y, después de la menopausia, cuando los ovarios dejan de producir hormonas, el tejido graso pasa a ser la fuente más importante de estrógeno. Los niveles de estrógeno en mujeres posmenopáusicas son 50 a 100 por ciento más elevados entre mujeres pesadas que entre mujeres delgadas. Los tejidos sensibles al estrógeno están expuestos por lo tanto a más estímulo de estrógeno en mujeres pesadas, lo que lleva a un crecimiento más rápido de tumores de seno que responden al estrógeno.

Otro factor relacionado con tasas de mortalidad más elevadas por cáncer de seno en mujeres obesas es que el cáncer de seno es más posible que se detecte en una etapa más tardía en mujeres obesas que en mujeres delgadas. Esto es porque la detección de un tumor de seno es más difícil en mujeres obesas que en mujeres delgadas.

Los estudios de obesidad y cáncer de seno en mujeres de minorías en Estados Unidos han sido limitados. Existe alguna evidencia que, entre mujeres afroamericanas, el riesgo relacionado con la obesidad puede estar ausente o ser menor que el de otras poblaciones. Sin embargo, un informe reciente indicó que las mujeres afroamericanas con un IMC elevado tienen más probabilidad de estar en una etapa avanzada de cáncer de seno al momento del diagnóstico.. Otro informe indicó que mujeres blancas hispanas obesas tenían una probabilidad dos veces mayor de padecer cáncer de seno que las mujeres hispanas no obesas, pero los investigadores no detectaron una diferencia en el riesgo de mujeres hispanas obesas antes y después de la menopausia..

Se ha encontrado que subir de peso durante la vida adulta es el indicador más consistente y más fuerte de riesgo de cáncer de seno en estudios en los que se ha examinado. La distribución de la grasa en el cuerpo puede afectar también el riesgo de cáncer de seno. Las mujeres que tienen una gran cantidad de grasa en el abdomen tienen un riesgo mayor de cáncer de seno que aquéllas cuya grasa está distribuida sobre las caderas, las nalgas y las extremidades inferiores. Los resultados de estudios sobre el efecto de grasa abdominal son menos consistentes que los estudios sobre el aumento de peso o sobre el IMC.

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