Una mala alimentación es la causa del exceso de peso

Julio Gonzalez Rueda

Una mala alimentación se podría resumir en una frase: El exceso de alimentos combinado con la carencia de otros.

“En los países desarrollados este es un problema cada vez mayor, ya que la tendencia es a comer cada vez más alimentos preparados o precocinados y disminuir los naturales o frescos. ¿Cómo influye esto en el apetito?  Los alimentos naturales o frescos conservan todas sus vitaminas y nutrientes, por eso lo mejor es que pasen por los mínimos procesos de elaboración, por ejemplo: a la plancha, al horno o al vapor.  En cambio, los alimentos procesados o precocinados llevan sustancias conservantes, colorantes y procesos de elaboración que, para aumentar su sabor y hacerlo más atractivo a la vista y al gusto, sacrifican muchos de sus nutrientes y vitaminas”, así lo explica el psicólogo español, Julio Gonzalez Rueda, quien dirije un portal en España, Autoayuda Eficaz.com.
 “Cuando tenemos la sensación de hambre, lo que nuestro cuerpo nos pide son mayormente vitaminas y nutrientes, pero nosotros en cambio le damos comidas ricas en grasas, azúcares y sales las cuales tienen pocas vitaminas y nutrientes. El problema es que nuestro cuerpo nos va a estar pidiendo comida hasta que tenga lo que necesita. Ejemplo, si nuestro cuerpo necesita 8 de vitaminas y 2 de grasas y le damos un plato con 8 de grasas y 2 de vitaminas necesitaremos cuatro platos de comida para cubrir las necesidades de vitaminas (8), y sí, habremos conseguido los 8 de vitaminas, pero también habremos conseguido 32 de grasas, cuando nuestro cuerpo tan solo nos pedía 2 de grasas. Los 30 de grasas restante se almacenan en nuestro cuerpo. Recuerda esto: Tu cuerpo no te pide cantidad, sino calidad”, afirma Gonzalez Rueda.
 
Una buena alimentación es lo correcto. ¿Por qué es tan difícil mantenerla? Investigadores de la Universidad de Yale en New Haven (Estados Unidos) han aislado la actividad cerebral vinculada a la adicción a la comida y muestran que esta es similar a la que se produce en el cerebro de los adictos a las drogas. Los resultados de su trabajo se publicaron el 04 de Abril de 2011 en la edición digital de la revista ‘Archives of General Psychiatry‘.
Por lo tanto se necesita voluntad para cambiar los hábitos alimenticios. Igual que la persona que quiere dejar de fumar tiene que tener claro que es eso lo que quiere y ponerle ganas y empeño, trabajando la autodisciplina para salir de la adicción, la persona que es adicta a la comida tiene que trabajar los mismos aspectos para salir de su situación.
 Otra vez, como en tantos ecsritos, se refuerza la idea de que la fuerza de la voluntad es la base de todo, ya que para dejar de comer en exceso y cambiar los hábitos se requiere de voluntad y no de cualquiera, sino una con fuerza, para poder entender que debemos cambiar en pro de nuestra salud, bienestar y calidad de vida. Lo primero es tomar la decisión para cambiar, preparase para no caer en las tentaciones y tener lo alimentos saludables a la mano y luego mantenerse en el peso una vez alcanzada la meta.

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