Recomendaciones básicas de alimentación en Semana Santa

Se acerca Semana Santa y la tradición gastronómica en Chile suele asociarse a productos del mar, por lo que nunca está de más recordar algunas advertencias básicas relativas al consumo de pescados y mariscos.

Fotografía por amenic181“En primer lugar, es clave comprar pescados frescos y para no ser engañados debemos tener en cuenta algunas características organolépticas de dichos productos”, señala Silvana Saavedra, secretaria de estudios de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico.

Es así que recomienda fijarse en las siguientes características:

– Las escamas de los pescados deben estar brillantes y adheridas a la piel.

– Deben tener ojos brillantes.

– Al presionar la carne con el dedo, este no debe quedar marcado.

– Las agallas deben ser de color rojo intenso. “Se deben mirar bien, ya que estas pueden ser teñidas para ocultar el proceso de descomposición”, advierte la especialista.

– Deben tener el olor característico.

En el caso de los mariscos, especialmente los bivalvos, la experta recuerda que estos deben cerrarse fácilmente al tocarlos. “Las conchas no deben tener mal olor (solo el característico de la especie) y no deben desprender fluidos desde su interior”, precisa.

Sobre con cuánta anticipación comprarlos, Silvana Saavedra indica que esto dependerá del sistema de refrigeración que se tenga en casa. “Si no se cuenta con un buen sistema de refrigerado, el pescado debe comprarse lo más cercano a su consumo, ojalá el mismo día y nunca más allá de 24 horas antes. Esto se aplica solo para el pescado fresco”, puntualiza.

En cuanto al pescado congelado, recomienda no conservarlo congelado más allá de tres meses. “Al momento de consumirlo debe ser descongelado el día anterior, pero jamás temperatura ambiente, sino que dentro del refrigerador”, agrega.

Nunca crudos, siempre cocidos

La especialista de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico recuerda, como primer punto considerar, que el ministerio de Salud aún mantiene la alerta para el consumo de mariscos, por lo cual recomienda solo su consumo en cocido. “En especial, existen recomendaciones en la manipulación de estos productos para evitar la contaminación cruzada en su elaboración. Estas sugerencias van desde el prolijo lavado de los utensilios una vez terminada la preparación, hasta la limpieza de mesones y luego su sanitización. Todo ello porque el manejo inadecuado, la contaminación y la falta de un control de temperatura apropiado, pueden causar enfermedades”, aclara.

Y es que la experta indica que los principales riesgos de consumir estos productos crudos son de tipo microbiológico. “El pescado y marisco crudo puede contener patógenos o parásitos naturales, como Vibrio, Salmonella y Listeria, y si bien congelar el pescado puede matar los parásitos presentes, no elimina todos los patógenos. Lo más seguro es una cocción completa del pescado y marisco”, sugiere.

De igual modo, advierte que el pescado y marisco ligeramente ahumado, aunque está parcialmente cocido, también puede contener patógenos, por lo que hace un llamado a los consumidores para que no coman pescados y mariscos crudos o parcialmente cocidos. “Especialmente mujeres embarazadas, niños pequeños, adultos mayores, individuos con inmunodeficiencias o con niveles bajos de acidez estomacal”, resalta Silvana Saavedra.

Entendiendo que Semana Santa no es sinónimo de una dieta con productos del mar, la experta de la Universidad del Pacífico indica que “quienes opten por no consumir pescados ni mariscos, tienen otras alternativas ricas y saludables, como es la utilización de verduras en forma de flanes, budines, soufflé o guisos y, también, el consumo en las más variadas preparaciones de las leguminosas, como porotos, lentejas y garbanzos”, finaliza.

 

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