[Cosas de operada] A 6 años de mi manga gástrica

El 4 de noviembre de 2016 cumplí 6 años de operada. La decisión de hacerme una manga gástrica fue difícil, pero creo que fue pertinente pensarlo tanto porque sin duda (y valga el cliché), “me cambió la vida”: entre otras cosas, abracé la causa de la vida sana y hasta me atreví a trabajar en “la tele” (cosa que nunca intenté con 30 kilos más por vergüenza).

Nunca más volví a cruzar el umbral de la obesidad, mi IMC jamás pasó de 25. Después del año en el que uno alcanza la mayor delgadez, me estabilicé en un peso “normal” que me tenía muy feliz.

Pero el IMC 25 es justo el límite en el que comienza el sobrepeso y ese límite lo alcancé 2 veces: cuando hice la tesis del magíster y cuando me separé.

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Ante esas situaciones de estrés yo, deliberadamente, decidí que quería dar “rienda suelta” a mis emociones y los chocolates y las galletas se apoderaron de mi dieta. En el caso de la tesis, trasnoché mucho para poder cumplir con el trabajo final y dije “esto lo termino como sea, aún si eso significa subir un par de kilos”. El día que rendí el examen de grado fue justo mi cumpleaños, fui a un restorán de pastas, celebré y al día siguiente comencé a “ponerme las pilas”.

En el segundo caso, es obvio que un divorcio te deja vulnerable y realmente volví a la dieta del chocolate con almendras. A sabiendas, permití que mi bajón me hiciera subir un par de kilos, pero repuesta del “duelo” comencé de a poco a recuperarme y hoy, gracias a Dios, ya estoy bien.

Los años más difíciles son entre el tercero y el quinto luego de la operación, porque el estómago ya se ha agrandado e inmediatamente después de la cirugía uno no engorda con nada, además de que se puede comer muy poco.2016-12-01-19-21-45

Siempre me dijeron que si después del quinto año no volvía a la obesidad, ¡lo había logrado, y lo logré!

Muchos me preguntan la fórmula y realmente es un cambio de mentalidad, aunque los dos episodios en los que volví a subir de peso me ratifican que uno es “gorda rehabilitada” y tal como los alcohólicos y drogadictos, uno siempre tiene la tendencia a volver a transitar “el mal camino”.

Algunas cosas que me funcionaron en estos años son:

  • No comer “hasta el tope”: Agrandar el estómago es la peor inversión, es perder la esencia de la operación y la bendición de no comer tanto como antes, razón por la que optamos por la cirugía, ¿verdad? Además, de lo que he aprendido informándome estos años es que es bueno quedar con un poco de hambre, incluso a veces pasar hambre derechamente.
  • Juntarse con personas a las que les gusta mantenerse activos y/o comer sano: Nada mejor que tener amigos o tener una pareja a quienes les guste el running, ir al gimnasio o nadar en la piscina, o tantas actividades que nos sacan de la “modorra” y nos dan ánimo para tener buenos hábitos.
  • Actuar “como flaca”: Yo siempre digo que pienso como gorda, ¿o piensan que mi primera reacción es abrazar una ensalada de lechuga si puedo comerme unas papas fritas? La clave es actuar como flaca lo que, quizás, no es siempre elegir la ensalada, sino que puede haber otras opciones, como compartir las papas fritas (así uno come la mitad, y no toda la porción), caminar un poco más ese día para quemar más calorías, o no comer cosas muy calóricas el resto del día. Como ven, no hay para qué ser “talibán de la comida” jeje. Y el dato rosa: los enemigos más grandes son los carbohidratos, hay que medirse con ellos porque caben hasta en el estómago más chico (¡malditos, son tan ricos! jeje).
  • No comprar ropa de talla más grande: Después de que alcancé mi talla “normal” (entendiendo ese término como lo que uno siente que está bien para nuestro cuerpo y para el médico), nunca más me compré ropa más grande. Y si la ropa de mi talla ideal comenzaba a quedarme ajustada, pues entonces comenzaba a reducir las calorías y a no dejar el ejercicio, aunque fuera media hora al día.
  • Buscar una motivación: Cuando era gorda lo único que me motivaba era saber que tenía algún matrimonio y que debía bajar 10 kilos en 3 meses jaja… Ahora busco motivaciones a corto plazo y siempre tengo una. Aparte de una fiesta en la que tenga que lucir un vestido de alta noche, puede ser llegar a septiembre sin la presión de ponerse “a dieta” después del 18, o estar en forma para una corrida determinada.
  • Estar en contacto con nuestro interior: Conocerse creo que es lo más fundamental, porque autoengañarse es pésimo negocio. En mi caso, necesité ayuda psicológica antes de operarme y luego al separarme, porque sé cuáles son mis falencias y sé que cualquier desequilibrio repercute en mi mente y en mi cuerpo. Hay que observarse siempre, estar en contacto con lo que realmente sentimos y somos.

No soy en lo absoluto una autoridad en el tema, ni tampoco soy “la mejor operada de todas”, pero siento que compartir lo que me dio resultado a mí puede ser útil para otras personas. Finalmente, ese era el espíritu de este sitio.

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